La experiencia de la Escuela Nacional Preparatoria frente a la pandemia de COVID-19: retos, desafíos y perspectivas para la educación en el bachillerato

Revista mexicana de bachillerato a distancia

Experiencias de bachillerato a distancia

La experiencia de la Escuela Nacional Preparatoria frente a la pandemia de COVID-19

María Dolores Valle Martínez, Rafael Basilio Rivera

The experience of Escuela Nacional Preparatoria while facing the COVID-19 pandemic

Resumen

La pandemia COVID-19 representa una oportunidad de integrar las tecnologías para la educación y los recursos digitales en los procesos de enseñanza y aprendizaje no solo como herramientas complementarias. La pandemia develó problemáticas de acceso, conocimientos, habilidades y manejo de tecnologías digitales. La nueva normalidad constituye una oportunidad de aprovecharlas en el marco de la innovación educativa.

Palabras clave: Escuela Nacional Preparatoria, ENP, pandemia, COVID-19, innovación educative.

Abstract

COVID-19 represents an opportunity to include educational technologies in teaching and learning processes, not only as complementary tools. This pandemic revealed problems dealing with access, knowledge, skills and use of digital technologies. The new normal is a chance to profit from them in an educational innovation framework.

Keywords: Escuela Nacional Preparatoria, ENP, pandemic, COVID-19, educational innovation.

La pandemia por COVID-19 representa, sin duda, una de las crisis más significativas de nuestro siglo debido a su carácter global y a los efectos que ha tenido en prácticamente todas las esferas de lo individual y de lo social. Nunca hubiéramos imaginado una situación en la que nuestras vidas se vieran detenidas casi por completo, dejándonos solo en el resguardo del hogar y modificando nuestras relaciones con los demás, así como la interacción con nuestro entorno. Con la COVID-19 todo cambió, incluida la educación, que atraviesa también por una de sus transformaciones más radicales y definitivas.

El 17 de marzo de 2020 la Gaceta UNAM anunciaba en su portada: “A partir de hoy suspensión paulatina de clases” y, desde entonces, docentes y alumnos hemos sido testigos de los efectos y consecuencias que la pandemia ha dejado en torno a la vida académica de nuestras escuelas.

Frente a este escenario, la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) ha emprendido una serie de estrategias de acción cuyo objetivo es satisfacer la formación educativa de más de 52 000 estudiantes, así como apoyar la labor de cerca de 4 700 docentes que, día tras día, trabajan con entrega y responsabilidad para mantener la calidad educativa y formativa. No obstante, la COVID-19 ha puesto en evidencia diferentes problemáticas en torno a la educación, las cuales nos permiten comprender que la formación educativa es un proceso complejo y dinámico que muchas veces va más allá de la escuela y del salón de clases.

Como cualquier momento de crisis, la pandemia por COVID-19 representa también una oportunidad para el análisis y la reflexión; que en nuestro caso tendrá que ser sobre el sentido y rumbo de la educación universitaria de la ENP en la era de la pospandemia. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cuál ha sido la experiencia de la ENP frente a la pandemia sanitaria?, ¿qué retos y desafíos en torno a la educación tiene que afrontar la ENP a partir de la experiencia de la COVID-19? y ¿qué recursos, experiencias y aprendizajes podemos rescatar de la pandemia e implementar en la “nueva normalidad” para la educación en la ENP? Estas interrogantes pretenden despertar el interés para la reflexión e incentivar la creatividad, la innovación y el compromiso para definir el rumbo y las acciones de la ENP del porvenir.

La educación frente a la pandemia: un cambio de paradigma

Con el cierre de las escuelas y universidades del país a raíz de la pandemia sanitaria, la educación tuvo que trasladarse al hogar como el único espacio donde fuera posible continuar con la labor formativa de todo aprendiz. Esto generó, en palabras de Díaz-Barriga (2020), el sentimiento de la “escuela ausente” (p. 19), pues tanto docentes como estudiantes perdieron no solo el espacio donde se desarrollaban sus actividades académicas, sino también un espacio de encuentro, convivencia y desarrollo personal y social.

La escuela, tal como la conocemos, representa un espacio y momento vital para nuestros estudiantes y docentes, ya que en ella se logra su desenvolvimiento como agentes sociales al desempeñar distintos roles y actividades que, en conjunto, interactúan de manera determinante en todos y cada uno de ellos. Escuela y educación, en la ENP, habían sido un binomio indisociable, un binomio que con la llegada de la COVID-19 se separó para dar lugar a una nueva concepción de la enseñanza-aprendizaje.

La educación frente a la pandemia representa un cambio de paradigma sustancial para la ENP, pues, con el confinamiento social, llegó el confinamiento escolar y la educación perdió su espacio físico por antonomasia para trasladarse a la virtualidad, a la educación a distancia. De esta manera, la COVID-19 nos obligó a renunciar a una tradición educativa basada en la modalidad presencial y, con ello, resaltó la importancia de la educación en línea como una modalidad integral para la formación educativa. La búsqueda de soluciones y alternativas para la educación a distancia nos ha permitido apreciar aún más el valor de los recursos digitales y las plataformas virtuales como herramientas imprescindibles de los procesos de enseñanza-aprendizaje y de la educación tecnológica.

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son recursos, de los cuales, desde hace tiempo, ya hacían uso los docentes de la ENP como herramientas complementarias a sus cursos presenciales. Sin embargo, desde que empezó la contingencia en nuestro país, estos recursos se han convertido en la herramienta básica de trabajo de nuestros docentes y alumnos, quienes han desarrollado sus clases y cursos en modalidades completamente nuevas. Si bien es cierto que las modalidades semipresenciales o a distancia en la UNAM (incluido el sistema de bachillerato a distancia), como en otras universidades, están presentes desde hace varios años, la ENP tiene un modelo completamente presencial, en el que las herramientas digitales son complementos importantes más no sustanciales ni condicionantes para nuestra labor.

Así, a través de diversas plataformas y herramientas virtuales como Google Classroom, Google Drive, Teams, Moodle o Zoom, docentes y estudiantes han creados espacios de trabajo y colaboración a través de los cuales han podido dar continuidad y conclusión a sus actividades académicas de un modo inédito. Por ejemplo, en la primera semana de la contingencia (del 21 al 27 de marzo) el Sistema de Monitoreo de Apoyo a la Enseñanza a Distancia de la ENP registró casi 800 clases activas tan solo en la plataforma de Google Classroom y más de 80 000 documentos compartidos en Google Drive.

Así, miles de estudiantes y profesores descubrieron en las plataformas virtuales una amplia gama de posibilidades para innovar el sentido de los procesos educativos hacia prácticas donde la educación en línea, así como el uso de las TIC, representan un baluarte de oportunidades, recursos y herramientas a partir de los cuales es posible llevar los procesos de enseñanza-aprendizaje más allá de las aulas y la escuela, poniendo a prueba no solamente la creatividad de cada actor, sino también su capacidad de autogestión y compromiso con su proceso formativo. Esta situación nos invita a trazar una nueva comprensión de la educación hacia una visión integral donde profesores y alumnos desarrollan nuevas vías de comunicación y redes de interacción que definen su saber hacer.

Problemáticas y desafíos de la educación tecnológica y digital

La apuesta por un cambio de paradigma en la educación de la ENP no puede permanecer ajena al hecho de que la educación es un fenómeno complejo y multidimensional cuyo desarrollo y posibilidades se modifican por diversos factores. De cierta forma, la COVID-19 evidenció cómo las desigualdades sociales, en nuestro país, se traducen en desigualdades educativas que marcan decisivamente el futuro de los estudiantes. Factores como lo económico, la ubicación geográfica, la situación familiar o laboral inciden como escenarios socioeducativos determinantes a la hora de llevar los procesos de enseñanza-aprendizaje a la virtualidad.

En el ámbito nacional educativo, la pandemia por COVID-19 no solo nos mostró las posibilidades que los recursos digitales y las plataformas virtuales de educación pueden ofrecer para continuar con las actividades académicas, sino que también evidenció la profunda brecha de desigualdad que separa a quienes tienen acceso y disponibilidad de estos recursos y quienes se ven imposibilitados para continuar su formación debido a la carencia de dispositivos digitales, conexión a internet o por la falta de habilidades y destrezas para el manejo de estas tecnologías.

Por “brecha digital” se entiende la desigualdad en el acceso y apropiación de las tecnologías digitales, que marca la diferencia entre quienes aprovechan e integran a su vida cotidiana estas tecnologías de aquellos quienes quedan excluidos de su uso (Lloyd, 2020). La experiencia educativa de la ENP durante la pandemia da cuenta de que la brecha digital entre estudiantes y profesores constituye uno de los desafíos más apremiantes de nuestra institución, razón por la que diseñar estrategias y emprender acciones que ayuden a resarcir sus efectos constituye uno de los compromisos más urgentes con nuestra comunidad. Sin embargo, cabe resaltar, aun cuando nuestras generaciones de estudiantes hayan nacido y crecido con la tecnología digital como parte de sus vidas diarias, ello no significa que sepan manejar y dominar tales herramientas y recursos y, menos aún, con miras hacia la educación.

El uso que nuestros estudiantes hacen de los dispositivos electrónicos y digitales nos habla de un acercamiento a las tecnologías en vez de una “apropiación” como recursos integrados a sus vidas para responder a una amplia gama de necesidades y situaciones. En consecuencia, suponer que el uso de las tecnologías digitales implica saber usarlas con fines educativos constituye un prejuicio que debemos erradicar y promover su aprovechamiento, manejo, habilidad y destreza.

Como señala Trejo-Quintana (2020), la pandemia por COVID-19 mostró con cierta dureza que en la actualidad estamos frente a una doble brecha digital educativa donde “la desigualdad es el mayor freno para emprender estrategias que permitan alcanzar la educación que todos deseamos, dentro y fuera de los centros escolares” (p. 125); mientras que, por otra parte, “la segunda brecha educativa tiene que ver con el limitado desarrollo de las competencias para usar y aprovechar las tecnologías y medios de comunicación” (p. 125). En este sentido, necesitamos también reflexionar sobre el significado de la educación en línea y a distancia y reformular su sentido y alcance como un apoyo integral y continúo de la formación educativa.

Asimismo, emprender acciones que ayuden a superar la brecha digital educativa para transitar hacia un nuevo paradigma de la educación constituye uno de los principales retos de nuestro tiempo. Con la COVID-19 nos acercamos a los recursos digitales educativos y también nos abrimos a la sensibilidad humana de reconocer las desigualdades por las que miles de estudiantes y profesores atraviesan a lo largo de nuestro país; por esta razón, debemos ser pacientes, solidarios, comprensibles y, sobre todo, brindar el apoyo y capacitación necesarias para que nuestra comunidad estudiantil y académica trace puentes de relación, interacción y trabajo colaborativo mediante el uso y aprovechamiento de los recursos tecnológicos y digitales como herramientas imprescindibles de la educación en la era de la pospandemia.

Innovación educativa frente a la “nueva normalidad” en la ENP

Volver a las escuelas y retomar la vida educativa es hoy en día uno de los mayores desafíos que debemos afrontar como institución académica. Así como en el ámbito social estamos aprendiendo a vivir en una “nueva normalidad” en la que tenemos que implementar diversas medidas de seguridad sanitaria e higiene, en el ámbito educativo y escolar también tenemos que aprender a adaptarnos a una nueva normalidad, ya que la COVID-19 sigue presente en nuestro entorno, razón por la cual tenemos que ser conscientes de la importancia de promover y practicar una cultura de la higiene, del cuidado de sí y de seguridad sanitaria en los espacios públicos y educativos.

No obstante, también podemos decir que la nueva normalidad escolar significa retornar a nuestros espacios académicos desde la experiencia educativa que vivimos durante la pandemia. La COVID-19 llegó para transformar nuestras prácticas y concepciones en torno a la educación y no podemos dejar pasar la oportunidad de integrar las experiencias de la educación en línea y a distancia, así como de los aprendizajes obtenidos a partir del uso de las herramientas tecnológicas y digitales para los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Es necesario pensar en una nueva normalidad escolar y educativa, donde nuestra comprensión de la educación se amplíe más allá de los paradigmas tradicionales para integrar el uso de las tecnologías digitales, así como desarrollar, a partir de las experiencias y aprendizajes generados durante la pandemia, las habilidades necesarias para su manejo. Esto representa una oportunidad para trazar el rumbo hacia la innovación educativa en la ENP y, de esta manera, marcar un precedente en el paradigma educativo en la era de la pospandemia.

En la actualidad existen diversas definiciones en torno a la innovación educativa, donde cada una de ellas destaca algún elemento primordial que, integradas en conjunto, dan lugar a un concepto tan vasto como complejo que logra capturar la esencia, igualmente compleja y multidimensional, del fenómeno educativo.

En este sentido, Sánchez y Escamilla de los Santos (2018) afirman que la innovación se refiere al “proceso de ingresar algo nuevo dentro de una realidad preexistente, para cambiar, transformar o mejorar dicha realidad” (p. 24). Aplicado al ámbito educativo, la innovación tendrá diferentes dimensiones y significados posibles dependiendo del enfoque con que se aborde. Así, por una parte, tenemos la innovación instrumental que hace referencia a la creación, difusión e introducción de nuevas herramientas educativas basadas en prácticas instruccionales, organizacionales y tecnológicas, tal como vimos que sucedió durante la pandemia. Por otra parte, está la innovación basada en la búsqueda de soluciones, la cual se entiende como las acciones realizadas mediante la investigación, cuyo propósito es buscar nuevas soluciones a los problemas del ámbito educativo.

Por otra parte, tenemos también la idea de innovación educativa como un proceso de cambio en las prácticas educativas tradicionales y vigentes, con lo cual se busca generar transformaciones innovadoras y significativas en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Finalmente, destaca el sentido que Pascual (1988, como se citó en Sánchez y Escamilla de los Santos, 2018) le da al término de innovación educativa al introducir como elementos importantes la justicia y libertad social de los agentes que intervienen en los procesos de innovación educativa, entendidos estos como un sistema o redes de actores cuyos roles de interacción se van transformando al mismo tiempo en el que las visiones, prácticas, necesidades, problemas, recursos disponibles y modelos organizacionales en torno a la educación también se transforman.

En suma, la innovación educativa representa un proceso de cambio y transformación significativa de los procesos de enseñanza-aprendizaje a través de la introducción de nuevas herramientas y recursos tecnológicos y digitales, cuyo propósito es ofrecer soluciones y alternativas a las necesidades y problemáticas que plantea la complejidad del fenómeno educativo.

Innovar en educación es transformar la manera de lograr nuestro propósito central: la enseñanza-aprendizaje, el desarrollo del conocimiento y la educación de nuestros estudiantes. Al respecto, señalan Sánchez y Escamilla de los Santos (2018):

La respuesta no depende de la tecnología que se usa, sino del aprendizaje que se busca y de la manera en que esa tecnología contribuye a lograrlo de manera eficaz. Un profesor tradicional puede usar una innovación tecnológica en el aula sin mejorar el aprendizaje de los estudiantes (o incluso empeorándolo), o puede usarla de forma colaborativa con los alumnos para transformar la experiencia educativa. Al final del día, es más relevante aplicar estrategias educativas centradas en el estudiante, que un uso excesivo de la tecnología no fundamentado en sólidos principios pedagógicos. Debemos ubicar a las tecnologías como medios y herramientas, no entronizarlas como la única forma de crear innovaciones educativas (pp. 21-22).

Volver a la escuela y a la vida educativa tras la pandemia es el reto que como institución tenemos que afrontar con perspectivas y prospectivas renovadas hacia una nueva normalidad educativa y escolar para una nueva era. La innovación educativa representa en este sentido una fuente de inspiración, creatividad y motivación para transformar nuestras prácticas docentes y cambiar nuestros paradigmas de la educación tradicional. La innovación educativa no significa sustituir nuestras aulas por sesiones virtuales en Zoom, Canvas o Google Meet, ni la planeación y el material propio por aquel que hay en la red. La innovación educativa es un proceso continuo de transformación y cambio hacia una mejora de nuestras prácticas, creencias y modelos de enseñanza-aprendizaje a partir del trabajo colaborativo de todos los actores que participamos en la educación.

Conclusiones

La experiencia educativa de la ENP frente a la pandemia representa la oportunidad para trazar un cambio de paradigma en la educación a partir de la integración de los recursos digitales y de las TIC como herramientas básicas de los procesos de enseñanza-aprendizaje y no únicamente como recursos complementarios. Solo así podemos recuperar la escuela ausente, mediante la transición hacia un modelo en el que el uso, acceso y disponibilidad de los recursos digitales y tecnológicos representen una característica de la innovación educativa en la era de la pospandemia.

En efecto, el giro hacia una educación en línea y a distancia sacó a flote diversas problemáticas en torno al acceso, conocimiento, habilidad y manejo de las tecnologías digitales como herramientas elementales de la educación en los tiempos de la pandemia. La brecha digital que separa a nuestros estudiantes y profesores de las posibilidades de explorar y explotar los recursos tecnológicos para la educación en línea y a distancia se expresa de distintas maneras y en diversos momentos del proceso educativo.

En virtud de lo anterior, la nueva normalidad escolar representa una oportunidad para transitar hacia la innovación educativa a través del cambio y transformación de nuestros modelos tradicionales de enseñanza-aprendizaje, así como del aprovechamiento de las herramientas tecnológicas y digitales para integrarlas a los procesos educativos como parte de un nuevo paradigma de la educación. La pandemia por la COVID-19 nos ha dejado mucho que hacer y cambiar en torno a la educación: asumamos el reto de transformar nuestras concepciones, prácticas y modalidades de enseñanza-aprendizaje a partir de las necesidades socioeducativas que la era de la pospandemia nos demanda y exige cumplir. Crear ambientes mediáticos y digitales de aprendizaje para la innovación educativa es una labor que involucra la creatividad, la originalidad y la destreza de quienes participamos en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

La nueva normalidad escolar y educativa en la ENP requiere un modelo de educación basado en la innovación educativa. Este es el principal compromiso que como institución tenemos frente a nuestros estudiantes, profesores, funcionarios, padres y madres de familia y con la sociedad mexicana. A lo largo de la pandemia hemos vivido muchas situaciones que sin duda alguna han transformado nuestra concepción de la vida, la salud, la solidaridad social y la compañía familiar e interpersonal; hemos extrañado nuestros centros de trabajo y escuelas; extrañamos impartir nuestras clases, enseñar, aprender, convivir con nuestros alumnos, escucharlos, reír y empaparnos de la atmósfera de vitalidad que el ambiente educativo impregna en nuestro día a día.

Recuperemos nuestra vida académica a partir de la innovación educativa para la nueva normalidad en la ENP. Aprendamos juntos de nuestras experiencias personales en torno a la educación tecnológica y digital vividas durante la pandemia e intentemos transformar la educación desde nuestras posibilidades, recursos y motivaciones. Cuestionemos la tradición y el statu quo de la educación tal cual lo conocíamos en la ENP; busquemos nuevas metodologías, recursos y dinámicas que sirvan para lograr de la mejor manera nuestros objetivos de aprendizaje. Por lo anterior vale la pena, como afirma Sánchez Mendiola et al. (2018), “pensar en la innovación educativa como un medio para mejorar el aprendizaje y producir cambios positivos en las personas y en el entorno” (p. 33).

Referencias

Díaz-Barriga, A. (2020). “La escuela ausente, la necesidad de replantear su significado” en Ccasanova, H. (coordinador). Educación y pandemia. Una visión académica. México: IISUE-UNAM. https://bit.ly/2YQiJTM

Gaceta UNAM. Órgano Informativo de la Universidad Nacional Autónoma de México. (17 de marzo de 2020). 125(5). https://bit.ly/32Kc0fh

Lloyd, M. (2020). “Desigualdades educativas y la brecha digital en tiempos de COVID-19.” en Casanova, H. (coordinador). Educación y pandemia. Una visión académica. México: IISUE-UNAM. https://bit.ly/3jtQoe3

Sánchez Mendiola, M. & Escamilla de los Santos, J. (coordinadores). (2018). Perspectivas de la innovación educativa en universidades de México: Experiencias y reflexiones de la RIE 360. México: RIE360/Imagia. https://bit.ly/3gIbxzd

Trejo-Quintana, J. (2020). “La falta de acceso y aprovechamiento de los medios y las tecnologías: dos deudas de la educación en México”. en Casanova, H. (coordinador). Educación y pandemia. Una visión académica. México: IISUE-UNAM. https://bit.ly/31HD0Nq

Biol. María Dolores Valle Martínez

prepa5direccion@hotmail.com

ENP, Universidad Nacional Autónoma de México

ORCID: 0000-0003-4090-0823

 

Mtro. Rafael Basilio Rivera

rafael_basilio87@hotmail.com

ENP, Universidad Nacional Autónoma de México

ORCID: 0000-0002-3868-6103

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Revista Mexicana de Bachillerato a Distancia, año 12, núm. 24, marzo-agosto de 2020, revista semestral, editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, domicilio: Ciudad Universitaria, Alcaldía Coyoacán, C.P. 04510, Ciudad de México, México, a través de la Coordinación de Universidad Abierta, Innovación Educativa y Educación a Distancia (CUAIEED) y la Dirección de B@UNAM & MOOC, domicilio: edificio de la CUAIEED, primer piso, Circuito Exterior, Ciudad Universitaria, Alcaldía Coyoacán, C.P. 04510, Ciudad de México, México, teléfono 5556 228808, correo electrónico: guadalupe.vadillo@gmail.com. Editora responsable: Guadalupe Vadillo Bueno, Reserva de Derechos al Uso Exclusivo núm. 04-2010- 120613024600-203, ISSN 2395-9800, Responsable de la última actualización de este número: Víctor Manuel Martínez López, Coordinación de Universidad Abierta, Innovación Educativa y Educación a Distancia (CUAIEED), edificio CUAIEED, primer piso, Circuito Exterior, Ciudad Universitaria, Alcaldía Coyoacán, C. P. 04510, Ciudad de México, México. Fecha de última modificación: 31 de agosto de 2020. Los artículos de este portal solo pueden reproducirse con fines no lucrativos, sin mutilaciones, citando la fuente completa y la dirección electrónica. Los artículos firmados son responsabilidad exclusiva de los autores.